Abstract
Al tratar las cuentas de resultados, las NIIF emplean las expresiones de ingresos y gastos como generadores de resultados (utilidad o pérdida). El concepto de ingresos incluye a los ingresos propiamente o ingresos ordinarios y a las ganancias. Los primeros son los relacionados con el giro de las operaciones; por ejemplo, las ventas, servicios y similares. Las ganancias, en tanto corresponden a utilidades en la enajenación de activos no corrientes; por ejemplo utilidad en venta de activos fijos. Los ingresos ordinarios se presentan a su valor bruto y las ganancias a su valor neto. Respecto de los gastos ocurre algo similar. Las NIIF asimilan a gastos los costos y distinguen gastos propiamente de las pérdidas. Los primeros corresponden a costos y gastos relacionados con las operaciones, por ejemplo, costo de ventas, depreciaciones, remuneraciones, entre otros, y las pérdidas son las ocasionadas en disminuciones de activos como por ejemplo pérdidas en ventas de activo fijo u otros activos no corrientes. Los costos y gastos se presentan en el estado de resultado rebajando los ingresos de operaciones, en tanto que las pérdidas se presentan a sus valores netos. De esta forma es posible determinar resultados de operaciones (utilidad o pérdida), al relacionar los ingresos menos sus gastos asociados. Y, separadamente presentar el resultado no operacional o fuera de la explotación, relacionando las ganancias con las pérdidas. Se presenta un recuadro que muestra la composición de ingresos y gastos, según las NIIF