Abstract
En este artículo el punto de partida refiere a la necesidad de modernización del sistema jurídico chileno, al calor de la herencia del pasado autoritario y -al mismo tiempo-, las nuevas necesidades del proesente modernizador en condiciones de democratización. Esa tarea sin embargo requiere redefinir la articulación entre legalidad y legitimidad; ella misma atravesada por una dialéctica de facticidad y validez. Para contribuir a dilucidar este punto problemático -del derecho y el sistema jurídico modernizante-, examinamos en las páginas que siguen el planteamiento que ha expuesto el filósofo y sociólogo J. Habermas respecto al derecho y su dialéctica interna entre legalidad y legitimidad en algunos de sus importantes trabajos. Su posición resulta valiosa en tanto y cuanto, por una parte, reconoce como inevitable y deseable el proceso de autonomización y diferenciación que ha vivido el derecho bajo la modernidad; sin embargo, nunca de tal modo -como lo hacen los distintos positivismos-, de verlo como desconectado y desligado de su correlación con la moral y la política. Pero, esa correlación no puede sostenerse ya en una legitimidad directamente religiosa, o en un derecho natural sacro. Según Habermas, reelaborar una idea del derecho como categoría de mediación social entre, por un lado, lo dado que funciona adecuadamente y, por el otro, las exigencias de validez por parte de los afectados u observadores externos del derecho, sólo resulta algo factible desde el replanteamiento de la idea de razón práctica moderna y kantiana, en clave de razón comunicativa, así como de la teoría de la acción social, puesta ahora en clave de acción comunicativa. La posición de Habermas entonces puede ayudarnos a redefinir el modo adecuado de plantear las relaciones entre legalidad y legitimidad en el derecho y el sistema jurídico chileno en condiciones de democratización