Abstract
Para muchos maestros, el acceso a profesores de educación infantil fue una necesidad laboral antes que una opción personal. No obstante, el reto ha sido interesante. Pese a las dificultades para acceder a la formación inicial y continua que sería necesaria, no se puede obviar la responsabilidad para con los alumnos, lo cual implica invertir tiempo pero también una buena dosis de creatividad e ilución